... y nuestro día, tan bonito como el de santa María
Celebrar la Eucaristía y la liturgia de las horas, cantando la fe de la Iglesia y prestándole voz para bendecir al Padre que creó el universo y colmará todas sus esperanzas.
Amar y callar, tomando la propia vida en las manos para entregarla entera por el mundo que el Padre ama tanto.
Ahondar en la propia experiencia donde se conocen y se aman las alegrías y el dolor de los hombres hermanos.
Trabajar con gozo e ilusión, con cansancio y sufrimiento para madurar como personas, ganar el pan de cada día y ayudar a los pobres.
Y estudiar la Escritura, el propio Carisma, la Teología de la Iglesia encontrando el sentido profundo del Misterio que vivimos y poder dialogar con la cultura, dando razón de nuestra Esperanza.
Carmelitas Descalzas de Ourense

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