La hondura que nos habita
Cada carmelita, como sor Isabel, desarrolla su consagración en el día a día de su vida comunitaria, inmersa en el silencio del Misterio, donde comprende la hondura que nos habita, la belleza que somos por dentro y la propia misión en la Iglesia.
Así, es en la comunidad, en las cosas pequeñas de cada día, donde el Padre nos sostiene y el Espíritu nos transforma conforme a la imagen de Jesús; que esa es la verdad de los votos en la anchura de la libertad:
- descalza, ante el Misterio y la Santidad de Dios, limpia, abierta… virgen
- comulgando la Palabra como obediencia a la voluntad del Padre
- en la pobreza de alma donde el Espíritu clama: ABBA!!….
Carmelitas Descalzas de Ourense

|