Isabel, alegría y trascendencia
Las carmelitas descalzas celebramos el centenario de la muerte de una hermana nuestra: Sor Isabel de la Santísima Trinidad, francesa, beatificada en 1984.
Queremos celebrarlo con todos vosotros porque su vida y su experiencia religiosa, en una sociedad laicista, muy parecida a la nuestra, significaron una mentalidad y una conciencia cristiana nuevas.
Sin alardes, desde su infancia, vive progresivamente consciente de que su vida se desarrolla en el misterio del amor de Dios-Trinidad, y sin que su existencia sea una excepción en el concierto de la vida, sí es un testimonio de lo que debe ser la vida cotidiana de un creyente consciente de vivir en Dios, “de estar habitados por Aquél que es en todo cuanto existe y que nos concede su plenitud y ser felices.”
Isabel de la Trinidad supo amar apasionadamente la vida y al hombre, el mundo profundamente heridos, acechados por el mal, el horror, la nada, la sinrazón de su razón...
Ella puede ayudarnos a reorientar nuestros caminos; a buscar dentro, sin esfuerzo y en gratuidad, lo que tantos esfuerzos, frustraciones y a tan altos costos buscamos fuera: sabernos amados y disfrutar viviendo, amando y alabando.
La certeza de tener a Dios en su adentro le permite asumir realizaciones y conquistas personales con tanta naturalidad como las propias incoherencias y las dificultades de la vida, incluso la de enfermar y morir con 26 años. Su historia es así, transparencia de una vida plena que se transciende a si misma, permitiendo a “Jesucristo que la transforme en Él y actualice todo su misterio.”
Casi todos sus escritos son cartas, escritas con realismo, alegría, cariño y profundidad, a amigos y familiares, seglares la mayoría, con los que comparte su vida y la vida de Dios.
Carmelitas Descalzas de Ourense

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