Prensa / Obispado de Ourense
Intervención de Monseñor Luis Quinteiro:
El espacio sagrado como horizonte ideal de arquitectura
La forma es siempre, de un modo insuperable, el lugar de la teofanía de los dioses. En este punto, Schelling tiene razón frente a Hegel, como autorizadamente afirma H.U. von Balthasar en su Estética Teológica. Por ello, añade, es preciso diferenciar y fijar la significación teológica de los sentidos y se pregunta: ¿Qué es ver, oír, gustar, etc. en asunto de fe?. Este interrogante nos sitúa ante uno de los campos más apasionantes en la percepción y en la búsqueda de lo divino por parte de la persona humana. Y en este camino nos queremos adentrar en las jornadas que iniciamos hoy.
El primer Congreso Internacional de Arquitectura Religiosa Contemporánea que hoy comenzamos en la ciudad de Ourense bajo el título "Arquitecturas de lo Sagrado: Memoria y Proyecto" intenta introducirnos en el conocimiento de algunas realizaciones contemporáneas de la arquitectura religiosa. Tendremos ocasión de reflexionar sobre el espacio sagrado a través de algunas de las obras más significativas de la arquitectura religiosa contemporánea. Al tiempo, este Congreso nos ofrece una excelente ocasión para dialogar sobre las nuevas perspectivas que se le abren a la arquitectura religiosa en el futuro. Tenemos la profunda satisfacción de poder contar entre nosotros durante estos días con alguno de los mejores especialistas mundiales en la materia.
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Hablar de la arquitectura religiosa es, para muchos, lo mismo que hablar de la arquitectura en general, pues la Iglesia sería, en su caso, la sublimación de su concepto de arquitectura. En tal perspectiva, el ideal de la Iglesia se convierte en ideal de arquitectura, ya que al servicio de la Casa de Dios se perseguirá la coherencia que para toda arquitectura se busca.
Hablar de estas cuestiones, en un tiempo y en una sociedad marcados por el desequilibrio espiritual, supone un reto intelectual considerable. Por ello, no estará de más el que nos pertrechemos, ya desde el comienzo mismo de tan prometedor encuentro, de un sereno entusiasmo que nos impulse en la tarea que nos espera.
El hecho de que el Congreso tenga lugar en nuestra ciudad, no sólo no supone inconveniente alguno, sino que nos trae a la memoria el esfuerzo sostenido de intelectuales de raza que, en tiempos difíciles, soñaron el futuro desde aquí. Esta ciudad de Ourense, en otro tiempo nombrada la Atenas gallega, nos brinda el más hermoso solar para unos días de esfuerzo intelectual y de descanso del espíritu.
Luis Quinteiro Fiuza
Obispo de Ourense
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