El
Seminario de Ourense ha cumplido doscientos años,
y tal data no ha querido pasar desapercibida para la Diócesis.
Se trata de todo un anciano que se encuentra, sin embargo,
en un buen momento físico y prueba de ello fue lo
que sucedió el día 17 de enero
en un entorno que ha visto formarse a muchos hombres de
fe durante su existencia.
El Presidente de la
Conferencia Episcopal Española y Cardenal
Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela,
ha sido el encargado de presidir un encuentro que reunió
a más de 150 sacerdotes – rectores de los Seminarios
Mayores y Menores de Galicia, exrectores del Seminario Auriense,
entre otros –, a los que se unieron cuatro arzobispos
(Santiago de Compostela, Oviedo, Braga – titular y
emérito –), seis obispos (Ourense, Tuy-Vigo
– titular y emérito –, Lugo, Astorga,
Viana do Castelo) y el abad de Oseira.
Pero no todo fueron
religiosos. La sociedad ourensana y gallega no quiso dar
la espalda al acontecimiento y llenó, casi desbordó,
el aforo de la Iglesia del Seminario, siendo necesario abrir
la tribuna, para participar en una eucaristía multitudinaria,
que fue celebrada con gran fervor y espíritu religioso
por parte de todos los presentes.
A
las diez de la mañana, con puntualidad británica,
las bombas de palenque anunciaban que el día grande
de la celebración del Seminario de Ourense estaba
a punto de comenzar. Poco después comenzaba el goteo
de conocidos y anónimos. La Real Banda de Gaitas
de la Diputación Provincial les daba la bienvenida
a los primeros invitados a la eucaristía que se celebraría
a las once de la mañana. Los coches oficiales empezaron
a hacer su aparición. El primero de todos, el del
obispo anfitrión, monseñor Quinteiro
Fiuza, que dio la bienvenida a los presentes y
saludó con cariño a los jóvenes alumnos
del Seminario Menor. Acto seguido, miembros de la corporación
municipal, con Manuel Cabezas al frente.
Delegados provinciales, Conselleiros como Xaime
Pita y Miras Portugal, el Comisario
Luis García Mañá,
altos mandos de la Guardia Civil, el Subdelegado del Gobierno,
Rosendo Luis Fernández, miembros
del clero, religiosos y religiosas – destacando la
presencia de las religiosas del Divino Maestro y del Amor
de Dios, por su vinculación con el Seminario –
, representantes de los principales grupos y movimientos
diocesanos, de la vida social y económica de la provincia
fueron llenando el templo, al que se les unió el
Presidente de la Diputación, José
Luis Baltar, y los Directores Generales de Caixa
Galicia y Caixanova, José Luis Méndez
y Julio Fernández Gayoso, por citar
algunos. También hubo pluralismo en la cita y prueba
de ello fue la presencia de representantes del PSOE y BNG,
que acudieron a este Acto de Inauguración.
El
canto de la eucaristía correspondió a la Coral
de Sobrado do Bispo, dirigida por D. Epifanio Nóvoa
Valencia, y a la Schola del Seminario, cuyo responsable
es el Prefecto de Música, M. I. Sr. D. José
Ramón Estévez Gómez. Digno
de elogio es el cuidado y esmero mostrado por lo seminaristas
para con la liturgia de este día.
El
acto académico se celebró a continuación
en el Salón de Actos del Seminario Mayor, cuya amplia
capacidad se vio desbordada por la solemnidad del momento,
siendo abarrotados el fondo y los laterales del referido
aforo. El título de la misma fue: “El modelo
del sacerdocio en el Concilio Vaticano II”. Su Eminencia,
adaptándose a las características del auditorio,
donde había una presencia muy importante de seglares,
también habló de los valores de la sociedad
de hoy en día, la crisis de fe y la necesidad de
formular bien la Constitución Europea, así
como la Carta de los Derechos Humanos, entre otras cosas.

La
jornada inaugural prosiguió con el descubrimiento
de una magnífica placa de bronce, a cargo del obispo
de Ourense, Luis Quinteiro, para conmemorar y agradecer
al Cardenal Quevedo y al Siervo de Dios Francisco Blanco
Nájera la fundación del S
eminario
Conciliar de San Fernando y del nuevo Seminario Mayor del
“Divino Maestro”, respectivamente. La placa
debe su leyenda en latín al Rvdo. D. Francisco Botana
Blanco. A continuación, la coral de Sobrado do Bispo,
dirigida por Epifanio Nóvoa Valencia, ofreció
un hermoso canto dedicado al Seminario, que lleva por título
“Subindo á montaña”, y que ha
sido compuesto por los canónigos D. Gerardo
Salgado Valdés, Organista de la Catedral,
a quien se debe la música y D. Serafín
Marqués Gil, Vice-Deán del Cabildo,
autor de la letra.
Este
día de fiesta finalizó con una comida de fraternidad,
muy concurrida, donde a la convivencia y al compartir experiencias,
siguió la entrega de una medalla conmemorativa en
bronce para cada uno de los presentes, así como el
catálogo de la exposición “Seminario
Vivo, 200 años de historia”, publicación
realizada por la gentileza de la Diputación Provincial.
Tras la visita de la referida exposición y el partido
de fútbol jugado por los más jóvenes,
tuvo lugar la despedida en medio de un ambiente de emoción
y satisfacción por todo lo vivido y conmemorado con
tanta celebridad, pompa y solemnidad.
Dios quiera que los
siguientes Actos programados con motivo de la celebración
del Bicentenario del Seminario (1804-2004), sean ocasión
para que todos podamos participar en los mismos y así
seguir trabajando este año en la siempre difícil,
pero importante tarea de la pastoral vocacional.
Rvdo.
D. José Ramón Hernández Figueiredo
Delegado Episcopal para el Bicentenario del Seminario