Los
avatares por los que atravesó Ourense no han sido únicamente
de tipo político. También se fue se vió probada a
lo largo de su historia.
En
el 550 se convierte el rey suevo Teodomiro (Karriarico). A raiz de este
hecho entra en la escena diocesana un personaje que tendrá gran
influencia en la evangelización de las tierras del sur de Galicia.
Un húngaro, San Martín de Dumio predica y convierte a lo
que era un reducto de los suevos.
El
rey convertido erige una iglesia en honor de San Martín de Tours,
que será el patrón diocesano y que tiene, con el Dumiense,
muchos datos comunes en su nacimiento y en su vida, como veremos más
tarde. El templo es erigido cerca de Santa María Madre, edificada
sobre los restos de ocho columnas de un templo pagano.
El
primer obispo del que se tiene noticia es un suevo adicto a San Martín
de Dumio, Witimir (o Witimiro) que vive hacia el 570, y asiste en el 572
al Concilio Bracarense.
El
siglo X puede catalogarse como el siglo de Oro de la Diócesis. En
él florece la vida monástica. Es fiel reflejo el Monasterio
de San Esteban de Ribas de Sil (ver sección "Itinerarios y recorridos
- Ribeira Sacra") fundado por el monje Franquila, que fue foco de cultura,
fuente de evangelización y refugio de Obispos en las persecuciones.
Y el Monasterio benedictino de Celanova fundado en el 937 por el Obispo
Compostelano San Rosendo, figura eximia no sólo en la Diócesis
sino en toda Galicia y gran parte de Portugal. El Monasterio celanovés
es, aún hoy, grandioso recuerdo arquitectónico por su magnífica
edificación de los siglos XVI - XVIII (ver sección "Itinerarios
y recorridos - Otros Monasterios").
En
la labor evangelizadora diocesana destacan los Obispos Pedro Seguín
(1157) y sobre todo Don Lorenzo (1218 - 1248) considerado como el tercer
fundador de Ourense. En el siglo XIV el Obispo Pérez Mariño.
Y en los últimos siglos el Cardenal Pedro Quevedo (1775 - 1818)
que funda el Seminario y defiende al pueblo de los ataques napoleónicos
y anárquicos. Es, el Cardenal, el hombre de la fidelidad a la Iglesia
que le lleva al destierro en las Cortes de Cádiz. Debido a que el
territorio de la Diócesis comprendía parroquias en Portugal,
el Cardenal estaba desterrado de España pero permanecía en
su Diócesis viviendo en las parroquias de la zona portuguesa. Su
sepulcro se conserva en la Catedral.
El
Papa Pío IX, mediante un Breve pontificio, elevó la Catedral
orensana, consagrada el 4 de julio de 1194, a la categoría de Basílica,
agregándola a la de San Juan de Letrán. |